Antiplagio

Política Antiplagio y Declaración sobre el Uso de Inteligencia Artificial

Lamarr mantiene una estricta política antiplagio con el fin de garantizar la originalidad, autenticidad y responsabilidad autoral de todos los manuscritos recibidos. Para ello, se emplean herramientas especializadas de detección de similitudes textuales, tales como Turnitin, Plagiarisma, Viper y otras tecnologías contrastadas que permiten analizar coincidencias con publicaciones previas y fuentes accesibles en la red o en bases de datos científicas.

La revista establece como criterio fundamental que todos los trabajos enviados deben ser íntegramente originales y no haber sido publicados con anterioridad, ni total ni parcialmente, en ningún otro medio. En caso de detectarse plagio, autoplagio, manipulación de fuentes, parafraseo no justificado o cualquier forma de apropiación indebida del trabajo ajeno, el manuscrito será rechazado de forma inmediata y, si corresponde, se informará a la institución de origen del autor/a.

Asimismo, Lamarr aplica protocolos éticos rigurosos para asegurar la transparencia en la autoría, evitando prácticas como la autoría ficticia, honoraria o fantasma. Para más información, véase la sección “Compromiso ético” de la revista.

Sobre el uso de inteligencia artificial

La revista Lamarr prohíbe expresamente el uso de herramientas de inteligencia artificial generativa (IA) para redactar total o parcialmente los manuscritos, así como para crear figuras, tablas, visualizaciones o análisis de datos, salvo en aquellos casos en los que el objeto de estudio del artículo sea precisamente el uso, diseño o evaluación de tecnologías de IA en contextos educativos. En tales casos, el uso de IA deberá ser declarado de forma clara, detallada y verificable en una sección específica del artículo (p. ej., metodología o nota de autoría), incluyendo el nombre de la herramienta utilizada, su versión, el tipo de intervención y sus límites.

El incumplimiento de esta norma será considerado motivo suficiente para el rechazo inmediato del manuscrito, incluso si este ya ha superado fases preliminares de evaluación.

Lamarr considera que la integridad científica requiere que las ideas, argumentos, datos y reflexiones que sustentan los artículos publicados sean responsabilidad directa de los autores/as humanos/as, quienes deben garantizar la validez, el análisis crítico y la reflexividad ética de su producción académica.